Estar cansado de la rutina es normal. Es que hay días, lo sabemos, en los que todo resulta demasiado costoso. Ves la pila de platos para lavar, la ropa sin planchar y afuera las nubes grises amenazan con una lluvia que no dejará tregua. Y es entonces cuando sientes que nada de lo que haces es suficiente, y que al final todos los días son la misma historia. Te dan ganas de salir corriendo, o de encerrarte en el cuarto a llorar, o las dos cosas al mismo tiempo como si eso fuera posible.
¿Te has sentido así alguna vez? Me atrevo a decir que a todos nos ha pasado. La rutina cansa. Y aunque no se puede vivir por fuera de ella toda la vida (¡Hasta los más aventureros de nosotros tienen sus propias rutinas!), sí que se le puede ganar un poco. Es solo cuestión de estar decidido.
Entonces, si estás cansado de la rutina y no sabes cómo romper esa inercia que te resulta tan agotadora, aquí te damos algunos consejos sencillos para romper los límites que sientes que el día a día te impone; y, ¿Por qué no? ¡Salir a perseguir tus sueños!
1.- Empieza haciendo listas
Puede parecerte una tontería, pero es de mucha ayuda. Si sientes que la rutina está acabando contigo, tal vez es que no tienes claro qué quieres hacer por fuera de ella. Muchas veces damos por hecho que lo que hacemos es lo único que podemos hacer, entonces nos sentimos abrumados por no encontrar espacio para otras cosas, pero cuando tenemos un rato libre no sabemos en qué invertirlo.
Por eso, esta primera idea. Tómate un rato que tengas libre, y haz una lista de aquellas cosas que te gustaría hacer pero para las cuales no has encontrado aún el tiempo. Intenta que respondan a tus más genuinos deseos, y no a cosas impuestas. Por ejemplo, tal vez siempre has querido hacer patín artístico, pero nunca te has animado. Anota “hacer patín artístico” en la lista, y no “hacer ejercicio”. La idea no es usar esta lista para otros “deber ser”, sino para conectar con cosas que te encantan.
Puede ser cualquier cosa. Viajes pendientes, proyectos que se archivaron, los conciertos de tus bandas favoritas, vale todo. ¡Es solo una lista!
Cuando tengas una enorme lista de actividades para las que te encantaría tener tiempo, elige las dos o tres que más te resuenen.
De cada una, haz una sub-lista:
un paso a paso de todo lo que necesitas hacer para poder comenzar. Volviendo al ejemplo del principio, si elegiste hacer patín artístico, piensa en lo que debes hacer: averiguar en qué lugares de tu ciudad se dicta la actividad, qué horarios tiene, comprar los patines, buscar la ropa adecuada. ¡Ya tienes un montón de tarea por fuera de tu rutina habitual!
Perseguir el objetivo “hacer patín artístico” ya te sacará de tu cotidianidad. Tendrás muchas cosas nuevas que hacer y lugares nuevos a donde ir para alcanzar ese objetivo. Y por supuesto, cuando comiences tendrás una actividad que te sacará de tu rutina y que siempre has querido hacer. ¡La sensación de objetivo cumplido será maravillosa!
De más está decir, que esa lista original puede bien ser tu guía para cuando estás cansado de la rutina.
2.- Cambia el recorrido habitual
Un consejo súper simple pero bien efectivo para cuando te sientes demasiado cansado de la rutina es hacer un pequeño cambio en ella, por ejemplo, cambiar el recorrido habitual que escoges para ir al trabajo. Si siempre vas en metro, elige un día ir en bus. Si vas en coche, toma por calles diferentes. Si te atreves, prueba una tarde de volver a casa a pie.
Esto puede parecerte un poco tonto, pero te ayudará a poner la cabeza en otro lugar. Descubrirás lugares que no sabías que estaban allí, quizá aparezcan recuerdos que tenías escondidos, o se te ocurrirá una idea nueva.
A veces, lo cotidiano nos aturde porque sentimos que es inmodificable. Entonces, incorporar algo diferente puede ayudarte a abrir horizontes que no sabías que estaban allí.
3.- Haz una pequeña transgresión
Que de ninguna manera esto se interprete como una incitación al delito. ¡Nada más lejos de nuestras intenciones! Me refiero a cosas más cotidianas, pero no por ello poco importantes.
Por ejemplo, ¿Se te ha ocurrido alguna vez dar un paseo por el parque una noche en pleno invierno? Probablemente no, y mientras lees piensas ¡¿Y por qué haría semejante cosa!? Bueno, no tienes que hacerlo, es solo un ejemplo.
Con esto quiero decir, que te atrevas a hacer alguna cosa que normalmente no harías, y que puede ser súper sencilla. Quizá es desayunar en la cama, si nunca te lo permites. Date la oportunidad, una mañana, y descubre cómo te sientes. O una noche, pide esa hamburguesa doble cheddar que te gustaría comer y que sientes que es cosa de niñatos.
A veces, romper un poco los límites que tú mismo impones te ayuda a descubrir (¡O recordar!) que hay muchas formas de vivir tu propia vida.
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Espero que estos consejos te ayuden a romper los límites de la rutina y sentir que tus días son un poco más completos. O al menos, que te hayan ayudado a ver que no eres la única persona que a veces siente que la rutina va a acabar con ella. ¡No estás solo!
Si tienes alguna sugerencia, no dudes en dejarla en los comentarios.





