Europa es un destino turístico que, entre otras cosas, tiene una gran particularidad: nos permite viajar en el tiempo y, por momentos, sentir que la edad media ha llegado a nuestros días. El gran trabajo de conservación de su patrimonio y sus barrios históricos que han hecho muchísimas ciudades europeas consigue que seamos capaces imaginar con claridad cómo era la vida antes de la vida que conocemos. Praga es, sin dudas, una de esas ciudades en donde el tiempo se distorsiona y nos invita a trasladarnos hacia la edad media… y la obra más acabada es, posiblemente, su reloj astronómico.
En este artículo podrás conocer algunos detalles sobre el reloj astronómico de Praga, el instrumento que posibilitaba a los medievales ubicarse en tiempo y espacio… ¡Y que aún hoy funciona!
Historia y origen: ¿Quién construyó el reloj de Praga?
Primero lo primero: los relojes no aparecen solos… Requieren un trabajo mecánico minucioso. El caso de este reloj en particular, como veremos en detalle, ese mecanismo tiene múltiples aristas, pues el reloj astronómico de Praga no da solo la hora, sino que también permite conocer la posición general en el espacio.
Es súper interesante pensar en su armador. Se trata de Mikuláš z Kadaně. Nacido en 1350, a sus 20 años se mudó a Praga, donde desarrolló su profesión de relojero. Tenemos que entender que en sus primeros tiempos, el relojero era una suerte de mecánico mezclado con herrero. Para que un reloj funcione hace falta una mecánica fina, pero en sus primeras versiones no hablábamos de relojes de pulsera, sino más bien en formatos un poco más grandes; de los cuales el reloj astronómico de Praga es un caso insignia.
Para conseguir dar con las fórmulas adecuadas para que el mecanismos funcione, Kadane se apoyó en los conocimientos de Jan Sindel, un sacerdote que además fue profesor y rector de la Universidad de Praga , matemático y astrónomo, quien además trabajó directamente con los reyes Wenceslao IV y Segismundo de Luxemburgo, como astrólogo y médico.
Vale aclarar que la creación en 1348 de la Universidad de Carolina permitió que muchas personas con inquietudes académicas se acercaran a la ciudad y comenzaran a desarrollar conocimientos que luego se vieron reflejados en el desarrollo urbano.
¿Cómo funciona el Reloj Astronómico de Praga?
Ahora bien, vamos a lo importante. Cómo funciona el fascinante reloj astronómico de Praga…
Lo primero que hay que entender es que no es solamente un circulo que marca la hora. En el momento en el que fue construido, la astrología estaba muy instalada en la cultura y el conocimiento popular. Además, se traían de arrastre distintas maneras de leer el tiempo. Por eso, los genios que desarrollaron su mecanismo contemplaron distintas lecturas posibles para hacer una obra de arte, que también es un verdadero ejemplo de ingeniería: ¡Responde varias preguntas al mismo tiempo!
Y como si fuera poco, a cada hora brinda un espectáculo de entretenimiento… ¡Todo lo que llamamos una obra completa! Aquí va el funcionamiento:
El cuadrante astronómico (El corazón del mecanismo)
El corazón del mecanismo del reloj astronómico de Praga marca al mismo tiempo tres maneras diferentes de leer el tiempo:
La hora moderna (tiempo solar local)
Indicada por la manecilla con la mano dorada a medida que avanza sobre los números romanos. Es el sistema con el que estamos familiarizados hoy en día.
La antigua hora checa (o bohemia)
Se lee en el anillo exterior giratorio, cuyos números están rotulados en tipografía gótica Schwabacher. Este sistema medieval dividía el día en 24 horas comenzando siempre a la puesta del sol.
La hora babilónica (las horas desiguales)
Representada en el círculo interno con números arábigos y líneas doradas. Es el detalle más fascinante y menos comprendido: divide el periodo de luz entre el amanecer y el anochecer en 12 horas exactas. Dado que los días cambian de duración según la época del año, las horas babilónicas son más largas en verano y más cortas en invierno.
La posición de los astros
Otra manera de entender el tiempo, el espacio y sobre todo, el lugar de la tierra en el Universo, tiene que ver con la posición de los astros. Por ello, el relojes de Praga también tiene un anillo en su centro que representa la trayectoria del sol a lo largo de cada signo astrológico. En este caso, estos signos están dispuestos en orden antihorario, una precisión matemática diseñada para reflejar el movimiento aparente del Sol tal y como se observa desde el hemisferio norte.
También hay una manecilla con la luna, que marca en qué fase se encuentra en cada caso.
Las figuras animadas y «El paseo de los apóstoles»
Además del paso del tiempo, el reloj astronómico de Praga da un pequeño espectáculo a cada hora en punto. Entre las 9 y las 23 hs., cuando los minutos llegan a 00, los 12 apóstoles hacen su aparición: desfilan encabezados por San Pedro, en un verdadero show de mecánica y orfebrería.
A los lados del reloj hay cuatro figuras alegóricas que representan los grandes miedos medievales. Mientras dura el desfile, estas figuras se mueven: la Vanidad se mira en un espejo; la Avaricia sacude su bolsa de monedas; la Lujuria (representada por un príncipe turco) mueve la cabeza; y la Muerte (un esqueleto) mueve su cabeza negativamente y tira de una cuerda, indicando que ella siempre tiene la última palabra.
Para cerrar el show, un gallo dorado en la parte superior bate las alas y canta, marcando el inicio de la hora.
El fascinante legado de una tecnología que sobrevive al tiempo
Como habrás notado, la historia del Reloj Astronómico de Praga nos lleva a muchos lugares… Pero sobre todo, cuando lo visitamos, nos permite ver con nuestros propios ojos una porción de historia; el vivo legado de aquellos que mucho antes que nosotros, pensaron y ejecutaron maneras de comunicarnos, entendernos y saber en dónde nos encontramos en cada momento.
Parece una pavada, pero es cierto: sería imposible pensar hoy en la existencia de un smartphone que nos diga la hora si no hubiera existido, hace más de 500 años, un Mikuláš z Kadaně que con tiempo y precisión, pudo crear un mecanismo capaz de mostrar información diversa permanentemente. Como tampoco sería posible sin la creación de Universidades como la de Carolina, hace siglos atrás.
El reloj astronómico de Praga ha sobrevivido a siglos de historia y diversas guerras porque los ciudadanos de República Checa siempre comprendieron su valor, y cuando ha sufrido daños han trabajado minuciosamente en su restauración. Porque conservar la historia es también una manera de entender el presente.