Salamone, Pampa: una película de Heinz Emigholz

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Los Festivales de Cine son el mejor espacio para ver películas que difícilmente elegiríamos en nuestras casas. No sólo porque en ocasiones su estilo y ritmo sólo admiten atención plena dentro de las cuatro paredes de una sala; también porque no es fácil acceder a ellas. Salamone, Pampa es un ejemplo de ambas cosas. Un argentino promedio tiene pocas chances de cruzarse con esta película fuera del contexto festivalero, y no es la clase de producción audiovisual para ver en la cama. Pero es una verdadera joya de apenas una hora de duración, que vale la pena conocer.

Un alemán en Argentina

Heinz Emigholz es un director alemán, conocido por sus producciones en torno a la arquitectura. Además es actor, escritor y productor. Alguna vez dijo sobre el cine: «La película es una arquitectura imaginaria en el tiempo. Es una proyección del cerebro para el cerebro usando el mundo visible como mediador. Como cineasta, me gusta describir complicados espacios tridimensionales en un plano de imágenes bidimensionales. Me gusta componer las imágenes en relación a un espacio arquitectónico» (fuente: Museo Moderno).

La película Salamone, Pampa es un documental grabado íntegramente en la Provincia de Buenos Aires.

La obra de Salamone

Lo de Salamone es una de esas cosas que no importa cuánto las analices, siempre te vuelan la cabeza. Intuyo que algo de eso le sucedió a Heinz Emigholz cuando conoció al arquitecto, y por eso decidió hacer una película sobre él.

Como sea, lo primero que te recomiendo es que devores la página de Wikipedia sobre él. Pero si sólo estás acá por la película, esto es lo que tenés que saber: Francisco Salamone fue un arquitecto e ingeniero argentino, que en cuatro años (entre 1936 y 1940) edificó más de 20 obras monumentales en pequeños pueblos de la Provincia de Buenos Aires. Principalmente, palacios municipales, mataderos y cementerios. Un genio loco.

Salamone, Pampa: por qué verla

Empecemos siendo honestos: no es una película de entretenimiento. Es sólo una sucesión de imágenes fijas de obras antiguas un tanto descuidadas. Pero el cine es mucho más que un medio para divertirse.

En Salamone, Pampa, hay sensibilidad y hay arte. Solo hay que saber verlo.

Recordemos: no es un porteño descubriendo que hay vida e historia por fuera del AMBA. Es un Alemán descubriendo que hay vida fuera de Europa. La mirada es fría, sin dudas; pero amable, a su vez. Quizá paternalista. Aunque descubrir esas sutilezas es parte de la magia de ver la película. Tal vez no se lo propone, pero el film es una invitación a cambiar de perspectiva. ¿Cómo nos ven? ¿Qué ven desde afuera allí donde nosotros no vemos nada?

Descarto que a muchos les parecerá aburrida. Más allá de eso, también estará quien sólo encuentre en ella pudor: el pudor de sentirse observado «desde arriba» en la desnudez de nuestros pueblos abandonados, de nuestros proyectos enormes que quedaron olvidados a un costado de la ruta. Pero hay otra mirada posible, que tiene más que ver con la admiración. La admiración por nuestra propia historia, por los universos que supimos construir, por los enormes artistas que a lo largo de los años han dado lo mejor de sí para hacer crecer a nuestra patria.

En cualquier caso, si llegaste hasta acá y logré entusiasmarte con ver la película, lamento decir que este blog desconoce cómo puede verse online. Si lo descubrís, te invito a compartirlo. Si tenés ganas de salir a buscarla, escribime a hello@offside.ar y vemos qué inventamos.

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