Fragmento – El fin del amor – TT

el fin del amor

Hasta ahora, lo mejorcito que leí sobre la amistad lo escribió Tamara Tenenbaum en El fin del amor.

«Creo que lo que estamos intentando las feministas es inventar una tercera opción: una ética de la otredad que no sea una ética del sacrificio, una idea de felicidad que sea colectiva sin ser opresiva. La sororidad consiste mucho más en eso que en una solidaridad teórica entre identidades feminizadas: en pensar comunidades elegidas, relaciones basadas en la posibilidad de compartir antes que de negociar. Tenemos un modelo y ese modelo es la amistad: un vínculo que se elige pero que, una vez elegido, también obliga, también nos pone en relación de vulnerabilidad con los demás.

En la ortodoxia judía, si las amistades existen, es en los márgenes, en el borde de lo que no se dice, no se nombra y no importa: los lazos fundamentales son los sanguíneos y los comunitarios, los de quienes pertenecen a los grupos “correctos”. No hay ninguna razón para ayudar a alguien que no es de tu familia y ni siquiera es judío; mucho menos para esperar que alguien así te ayude. En este sentido, el mundo laico fue, para mí, aprehender la posibilidad de la amistad: tengo en ella la fe de los conversos. Creo que la amistad, entendida de forma personal pero también política, puede transformarlo todo aunque todavía no sepamos exactamente cómo: es un modelo, algo para tener siempre en la cabeza. Las comunidades queer lo saben: es esa forma libre de la tribalidad que habitan. 

No sé, entonces, qué contornos tiene el futuro; hasta me cuesta desentrañar los que tiene el presente. Pero, por ahora, siguiendo a Judith Blutler, lo que propongo es la resistencia: a elegir entre estructuras heredadas e individualismo salvaje y a aceptar que esas son nuestras únicas opciones. Es un lugar incómodo, marginal, en el sentido más literal del término. Lo sabe cualquiera que haya intentado cuestionar relaciones dentro de su comunidad o de su familia: animarse a pelear por el propio deseo más allá de lo que nos enseñaron te deja al margen, como caída del mapa, especialmente si no abrazas en su lugar la religión del mercado ni la industria del empoderamiento “empresarial”. Por fuera de estos guiones, todo está por escribirse. Es lógico que dé miedo. Aún así vamos a construir formas de comunidad en la que nuestros afectos puedan existir con libertad. Vamos a aprovechar esa marginalidad para mirar las opresiones de cerca, las que heredamos y las que no están queriendo vender como novedad. Vamos a reivindicar el deseo pero también los lazos de cuidado exigiendo políticas públicas que nos permitan organizar nuestros vínculos sin pensar quién nos va a mantener cuando necesitemos ayuda. Vamos a generar las condiciones materiales para poder acercarnos a los demás desde un lugar que no sea la competencia. Vamos a crear las condiciones simbólicas para nombra lo que nos violenta y pararlo antes de que sea tarde, antes de que la única pregunta que quede sea la pregunta por el castigo.

Vamos a intentarlo.«

Datos sobre El fin del amor

Este fragmento fue tomado del libro El fin del amor de Tamara Tenenbaum.

1ra edición – Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Ariel, 2019.

Libro digital, EPUB.

Grupo editorial Planeta.

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